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Suazilandia, el tráfico de pangolines y la corrupción.

Los cazadores furtivos tienen en la mira a este mamífero poco conocido para satisfacer la creciente demanda asiática.



 

Westonaria, South Africa  Los pangolines son los animales más traficados en el sur del África. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (IUCN, por sus siglas en inglés) se refiere a ellos como “los animales salvajes más traficados en el mundo”. Sin embargo, la mayoría nunca ha visto ni oído hablar de ellos.

Un pangolín terrestre en la reserva Madikwe Game en Sudáfrica. El pangolín es el animal más traficado del sur del África. cc/flickr/David Brossard

Estos escamosos hormigueros, cuyas lenguas pueden tener el mismo largo que su cuerpo, habitan en la mayoría del sur africano, incluyendo las montanas indómitas de Suazilandia. Todas las ocho especies de pangolín, cuatro de las cuales viven en África y están enlistadas en la lista roja de especies amenazadas de la UICN, son víctimas de la caza furtiva desde el aumento de la demanda por carne y escamas de pangolín en ciertas partes de Asia, sobre todo en China y Vietnam. Actualmente unos 2500 pangolines al año son cazados ilegalmente en Suazilandia. Es más probable ver un pangolín en la parte trasera de la camioneta de un traficante de camino al océano Índico, que en la naturaleza.

En Suazilandia, un país en el cual el sueldo promedio es bajo, muchos ha empezado a cazar pangolines para aumentar sus ingresos mensuales. "Odio decirlo, pero el miedo a no conseguir alimentos fuerza a las comunidades rurales a cazar y capturar pangolines para su venta", comenta Richard Mlotshwa, veterinario director de la Asociación de Rehabilitación de Animales en Peligro, creada por la Autoridad de Turismo de Suazilandia.

$ 500 en el mercado negro

Aiyoba Namaqa, una economista independiente quien trabaja conjuntamente con el Congreso de la Unión de Comercio de Suazilandia (la cual ha sido prohibida de operar en el país bajo alegatos del gobierno de incitar a los trabajadores a poner en juicio la autoridad del Rey) está de acuerdo y asegura que la situación podría empeorar. Ella comenta: "La hambruna, empeorada por El Niño, amenaza a dejar al 20 por ciento de la población peleando por comida en el 2016". "No es de extrañar que aquellos que viven cerca de los bosques estén cazando y vendiendo pangolines para comprar comida".

Un kilo de carne de pangolín puede venderse hasta en 500 USD en el mercado negro en las ciudades porteñas de Sudáfrica, de donde se envía la mayoría de los pangolines capturados en Suazilandia a Mozambique y luego a Asia. Mlotshwa comenta: "Esto tienta incluso a algunos guarda parques corruptos en Suazilandia que asesinan o cazan a estos pequeños animales cuando no reciben su salario a tiempo ".

Karim, un confeso traficante de pangolines de 39 anos de edad localizado en Manzini, la segunda ciudad más grande de Suazilandia, comenta que él sólo ha sacado del país a 35 pangolines vivos en lo que va de este año. Karim se niega a brindar su apellido por miedo a represalias, pero nos explicó que la mayoría de pangolines se cazan para suplir la demanda asiática. "Hay muchos turistas chinos y hombres de negocios que visitan Mozambique" nos dice. "Pagan 400 USD por un pangolín fresco si es hembra. Dicen que en Hong Kong y Taiwán se cree que su leche y sangre tienen propiedades afrodisiacas. Aseguran que las escamas del pangolín curan el cáncer, el sarampión y la infertilidad en las mujeres de edad avanzada".

El Mayor Frao Cuessa, inspector de la policía portuaria de Mozambique, quien ha sido testigo presencial del tráfico, explica que desde enero del 2016 hasta ahora, él y su equipo han capturado en Maputo a 4 traficantes de pangolines de Suazilandia y rescatado 50 animales cuyo destino final era Asia."

Inmunidad para los peces gordos

Chuene, un obrero de construcción civil desempleado de 44 años, quien se negó a dar su nombre, dice que trabaja de "hacker" para Karim, el traficante. Los "hackers" hacen el trabajo sucio: cazar, atrapar y matar a los pangolines en los bosques de la Suazilandia rural. "Cuando la policía te captura con pangolines vivos o muertos en la mañana, te arrestan y luego te liberan con una multa de 70 USD", nos dice riendo. " En la tarde te venden el mismo pangolín por 30 USD".

Este tipo de aseveraciones no deben sorprender. Freedom House, una organización de vigilancia dedicada a la promoción de la libertad y democracia, clasificó a Suazilandia en el 2015 como " país no libre ". El pequeño país africano recibió un puntaje de cero sobre doce puntos en el área de "funcionalidad gubernamental", en parte debido a sus problemas de corrupción.

Mlotshwa, de la Autoridad de Turismo, dice que en Suazilandia los departamentos de policía locales han registrado 540 casos de captura y tráfico de pangolines en el 2015. Muchos otros casos pasan desapercibidos. Se sospecha que en realidad 2500 pangolines son extraídos del Suazilandia cada año. En comparación, en Sudáfrica, donde la vida salvaje esta controlada por un mejor sistema de monitoreo, sólo 165 casos de trafico de pangolines fueron registrados el 2015.

Globalmente, la UICN estima que un millón de pangolines fueron traficados entre el 2000 y 2012. La autoridad de turismo de Suazilandia está trabajando para frenar la caza furtiva, y está entrenando un grupo de informantes que reporten a traficantes de pangolines. Sin embargo, el economista Namaqa no tiene muchas esperanzas. "Sólo se arresta a los criminales hambrientos y de baja gama", dice. "Los cabecillas gozan de una impunidad increíble. Incluso mantienen pangolines en sus suntuosas residencias como mascotas y regalos para visitantes adinerados".

Tladi, el cura activista, cree que la intensa cobertura de la prensa sobre otros animales traficados como los elefantes y rinocerontes ha puesto a los pangolines a un segundo plano en los medios, a esto se suma también el poco apoyo de celebridades las cuales podrían ayudar a crear conciencia sobre esta problemática en el area de la conservación. El pequeño decline en la caza furtiva de rinocerontes en el sur del áfrica quizá pueda resultar en que la publicidad orientada a la conservación finalmente tome más en cuenta la peligrosa situación de animales amenazados más pequeños como los pangolines.


Published January 2017
first publication (original article): Earth Island Magazine in April 2016




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