Saliendo paso a paso de la pobreza



 

Cochabamba, Bolivia  La pobreza extrema en Bolivia se ha reducido un tercio en la última década. Desde el punto de vista de muchos ciudadanos es algo que hay que agradecerle al presidente Evo Morales. Sus opositores lo acusan de aplicar conceptos económicos socialistas no sostenibles. Según estos, los logros actuales son producto de los esfuerzos de sus predecesores.

La nacionalización de la industria petrolera, del gas y la proclamación de un estado fuerte fueron las primeras medidas del gobierno de Evo Morales. © Christoph Peters

Cosecha de patatas en Colomi. El pueblo se encuentra en el corazón de Bolivia, en un valle alto a 3300 m.s.n.m. Aquí vive el agricultor Hilmer Rodriguez quien orgulloso nos señala sus cultivos mientras inspecciona sus campos.

“Ahí al fondo hemos plantado patatas, aquí crece oca y más allá cebada; más allá tenemos frejoles. La cosecha es la época del año más importante para nosotros ya que vivimos de lo que nos da la tierra.”

Colomi es uno de los pueblos más pobres de Bolivia. Hasta hace diez años el ingreso mensual promedio de la población en esta parte del país era aproximadamente 25 Euros mensuales. Sin embargo, las cosas han ido mejorando en los últimos años en Colomi: Agua potable, alumbrado público, electricidad y porfín calles asfaltadas han alcanzado a la población.

“Ahora podemos transportar nuestros productos usando nuestra maquinaria y las calles nuevas, antes teníamos que llevar lo cosechado con mulas y caballos hasta la calle principal”

Para muchos habitantes de Colomi ya no se trata sólo de sobrevivir; de vez en cuando también se puede ahorrar un poco. Hilmer Rodriguez pudo de esta manera comprarse hace un año una pequena moto y para su familia ha adquirido una pequeña casa con paredes de piedra. Rodriguez cree que esto es algo que hay que agradecerle al presidente Evo Morales, el cual dirige el país hace ocho años.

“Antes de la llegada de Evo esta propiedad ya era de mi madre, pero lo que nos faltaba era el dinero para poder cultivar la tierra, comprar semillas o herramientas como palas y picos. Desde que Evo es presidente podemos comprar todo eso que nos hacía falta. Antes eramos realmente pobres y ahora nos va un poco mejor.”

Colomi es un ejemplo del, en resumen, positivo desarrollo económico de Bolivia. El número de personas que viven en pobreza extrema se ha reducido en un tercio en los últimos 10 años. Sin embargo, esta todavía afecta al 20% de los bolivianos.

¿Cómo se puede combatir la pobreza extrema? Este es uno de los temas más importantes en la cumbre de los G77 hoy y mañana en Bolivia. La invitación fue extendida por Evo Morales, actual presidente del G77 y de Bolivia, el cual quiere presentar su modelo de lucha contra la pobreza.

La nacionalización de la industria del petroleo y gas

La Paz, sede del gobierno. Desde aquí vienen los fondos que alimentan la bonanza económica del país. La nacionalización de la industria petrolera, del gas y la proclamación de un estado fuerte fueron las primeras medidas del gobierno de Evo Morales. El país se encuentra desde hace anos en un enorme proceso de reorganización, explica el asesor del gobierno y marxista Hugo Moldiz.

“En Bolivia estamos en la mitad de una revolución política, ya que hemos llevado a cabo un cambio radical del sistema. Ahora ha llegado el momento en el que a nivel infraestructura está cambiando todo desde el fundamento.”

La revolución más grande de la sociedad boliviana es llamada “El Cambio” por el gobierno socialista. Tres años atrás se aprobó una nueva constitución, la cual refuerza enérgicamente los derechos de la población indígena. Evo Morales habla de una refundación del estado de Bolivia. En su retórica lucha contra las estructuras coloniales y el modelo económico neoliberal.

“Lo primero que en esta revolución boliviana nos teníamos que sacar de la cabeza era la idea del crecimiento. Este concepto se ha propagado a todos lados, también a nuestras cabezas; sin embargo, más consumo no significa más desarrollo ni un combate efectivo contra la pobreza. Tenemos que repartir la riqueza, así no tendremos que aumentar la productividad. Una productividad alta sólo va a causar tarde o temprano una destruccion social y ambiental.”

El presupuesto del Estado es equilibrado

El proyecto socialista boliviano sucede en un momento en el que los precios de las materias primas son muy favorables. El precio del gas nunca han sido tan alto y Bolivia podría triplicar sus ventas por exportación. El país tiene un saldo positivo en el comercio exterior y un presupuesto estatal equilibrado. Sus reservas son entretanto la mitad de su product bruto interno. En comparación a antes, el estado está nadando en dinero.

La nueva riqueza se distribuye basada en el “principio de la regadera”. Los jubilados reciben préstamos, para los niños hay un pago único de la matrícula escolar, para las gestantes un subsidio para el presupuesto doméstico. Los conductores gozan de una fuerte subvensión del diesel y gasolina; y como en general le va tan bien a la economía, el gobierno le ha ordenado a las empresas privadas pagarles un mes más de sueldo a sus empleados.

Los críticos del gobierno de Morales aseguran que todos estos sueldos extras y programas sociales no son más que regalos de campaña. Esta política es muy problemática desde el punto de vista macroeconómico: el país se está volviendo totalmente dependiente de sus exportaciones de gas.

“El problema en Bolivia es claro: Para el gobierno hay una ganancia macroeconómica, en la forma de un valor agregado, basada en los recursos naturales. Esta es una cosmovisión casi fisiocrática: la ganancia se obtiene únicamente de la naturaleza. Eso funciona bien en una presentación de powerpoint pero no en la realidad.”

Horst Grebe es el director del instituto económico independiente PRISMA en la Paz. Su análisis: la economía boliviana es en resumen inproductiva y el país tiene un riesgo alto de sufrir de inflación. Bolivia puede administrar y repartir dinero basado en el excelente precio del gas en el comercio mundial, pero su futuro es incierto.

En Colomi no se siente nada de este pesimismo. Los regalos de la capital tambíen llegan aquí. El alcalde Valentin Inturias, representante del partido de gobierno Movimiento Socialismo, tiene 6 millones de euros a disposición para su comuna. Su presupuesto se ha multiplicado por diez durante el gobierno de Morales.

“El año pasado nos visitó el presidente aquí en Colomi.” Él me dijo: “Te doy dos millones de euros para un proyecto bien pensado. Tienes 48 horas para desarollar la idea.” Y después de dos días habíamos recibido el visto bueno de La Paz. Ahora estamos construyendo un nuevo hospital y hay mucha gente aquí en Colomi que trabaja en la construcción y tiene un sueldo. Con este proyecto puedo reactivar la economía. Si no hubiesemos hecho esta inversión muchos hubiesen ido a vivir a otro lado.

Los opositores critican la inexistente sostenibilidad

Así es en Bolivia: donde sea que aparezca el presidente, ahí llueve dinero y en el mejor de los casos puestos de trabajo. Según los críticos de Evo Morales, este es un concepto que no funciona a largo plazo ni es sostenible. Uno de los más prominentes es Roberto Laserna. Él dirige en Cochabamba un instituto independiente de investigación social.

“Este gobierno simplemente tiene suerte. La verdad es que la situación de Bolivia es una verdadera paradoja. El gobierno de Morales se beneficia de la política de sus predecesores. En su tiempo ellos abrieron el mercado, impulsaron la inversión privada y modernizaron la infraestructura. Todo eso lo hicieron los llamados gobiernos neoliberales y Evo Morales sólo cosecha los frutos. La paradoja es entonces que el país se beneficia del capitalismo en nombre del socialismo.”

La situación en Bolivia es esquizofrénica, ya que el auge del sector informal, es decir, el mundo laboral sin contratos de trabajo ni derecho a seguridad social, nunca había sido tan grande como ahora durante el gobierno de Evo Morales. Según el crítico, el estado despilfarra enormes cantidades de dinero y la política de inversión del estado es cualquier cosa menos lógica. Hay por ejemplo, fábricas de azucar y leche que no funcionan porque traer las materias primas desde el Brasil es muy caro o porque no hay acceso a fuentes de electricidad a 4000 metros de altura. Sin mencionar el Tupak Katari, el primer satélite de comunicaciones boliviano que costó 300 millones de dólares americanos.

“Otro ejemplo: cualquiera que va en coche por Cochabamba puede observar como las plazas y calles se están renovando. Sin embargo, esto no cambia en lo absoluto que la mitad de la población no tenga agua potable. Escondemos todo lo que no funciona detrás de un manto de belleza y no resolvemos los problemas urgentes. Bajo ese concepto se asfaltan calles que ya están asfaltadas pero no se contruyen nuevas calles. El problema es obvio: no estamos aumentando realmente la productividad del país.”

Laserna muestra respeto por los resultados del gobierno de Morales en su lucha contra la extrema pobreza. Sin embargo la situación sigue siendo alarmante: 40% de los bolivianos tienen suficiente para alimento, pero no para transporte o educación. En Bolivia no existe un desarollo realmente sostenible en la lucha contra la pobreza. El problema principal para Laserna: Las explotaciones agrícolas del pequeño campesino boliviano simplemente no producen lo suficiente.

En el mercado semanal de patatas en Colomi hay por lo menos 100 pequeños agricultores y todos ofrecen lo mismo: patatas. © Christoph Peters

Eso toca una herida abierta. El nivel de la productividad agraria boliviana es la más baja de latinoamérica. El pequeño agricultor boliviano produce 8 toneladas de patatas por hectárea. En los países vecinos Chile y Argentina se produce el triple y en los estados unidos incluso 5 veces más, es decir 40 toneladas por hectárea.

En el mercado semanal de patatas en Colomi hay por lo menos 100 pequeños agricultores y todos ofrecen lo mismo: patatas de todas las variedades que uno se pueda imaginar. Pascuela Gutierrez se ha levantado hoy a las tres de la mañana para llevar a caballo su cosecha al mercado. Son 10 sacos de patatas. “Vendemos muy poco y los precios son muy bajos. Con este trabajo nos cuesta llegar a fin de mes. Hacemos ofrendas a ver si nos alcanza para poder ahorrar un poco. Tengo 7 hijos y casi no los puedo alimentar a todos con lo poco que gano vendiendo las patatas.”

Pascuela Gutierrez trabaja durante meses por un saco de patatas de casi 110 kilos el cual lleva al mercado y vende por un par de euros. Lo que gana alcanza justo para la comida. La ayuda monetaria de La Paz no ha alcanzado todavía a los pequeños agricultores que son realmente pobres. Aunque Evo Morales no lo quiera aceptar, parte de su clientela lo ha abandonado. Este es el caso de Marcusita Peredo.

“La vida de los pobres en realidad no ha mejorado con Evo. Sobre todo no para nosotros los agricultores. A los que trabajan en las municipalidades les va mejor. Todavía son los otros los que acaparan el dinero. Cuando Evo fue elegido presidente dijo: Los voy a ayudar, porque yo también soy pobre. ¿Pero qué hace Evo ahora? No voy a volver a votar por él.”

Sobretodo aquellos agricultores bolivianos con muchos hijos trabajan para sobrevivir. Para salir de la extrema pobreza y poder ofrecerles a sus hijos un futuro mejor prueban su suerte en las ciudades más pobladas en Bolivia: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Roberlo Laserna explica esta ola migratoria como una consecuencia lógica.

“Si uno quiere reducir la pobreza hay que dejar que la población se mueva a las ciudades. La migración del campo a la ciudad tiene la influencia más positiva sobre la reducción de la pobreza. Sólo la migración a la ciudad les permite a las familias mejorar su situación. La ciudad les ofrece puestos laborales, que en el campo ni siquiera existen. Un agricultor sale de la pobreza, por decirlo así, automaticamente, cuando decide migrar del campo a la ciudad.”

El hospital de Colomi va a ser bautizado hoy. El alcalde Valentin Inturias irradia emoción, alaba a su presidente y promete nuevas obras. “En este momento estamos contruyendo un nuevo mercado techado bajo un costo de 3 millones de euros, estamos construyendo un polideportivo por 250 000 euros y junto al presidente Evo hemos inaugurado una escuela modelo bajo un costo de 260 000 euros.” El alcalde comenta también orgulloso: “Los pobladores de Colomi no tienen ningún motivo para migrar”. El agricultor Hilmer Rodriguez lo ve también así; según él, migrar a la ciudad para ganar más dinero es una idea absurda.

“¿Si te vas a la ciudad, qué vas a hacer ahí? ¿trabajar de peón, como mano de obra barata, como jornalero?. Aquí en el campo, en tu casa propia, tu mismo decides cuanto quieres trabajar. En la ciudad te explotan. Aquí en el campo tenemos la libertad de hacer lo que queramos.”

Pueblos indigenas campesinos más seguros de sí mismos

La independencia, la libertad y un poco de tozudez son también características de la cultura andina boliviana. Los pequeños agricultores están orgullosos de lo que han alcanzado bajo el gobierno de Evo Morales. Desarrollo no sólo significa tener más dinero, es el mensaje del gobierno en La Paz. La lucha contra la pobreza va de la mano con la lucha por el amor propio de la población indígena. Según Rodriguez, en una ex colonia como Bolivia, hay todavía mucho por hacer en ese campo.

“Antes cuando los indigenas ibamos a un hospital nadie nos ayudaba. Todos los funcionarios nos trataban mal, nos discriminaban. A los mandatarios los conociamos solo por la televisión. Ahora puedes incluso abrazar a nuestro presidente y contarle tus problemas ya que visita a hasta los rincones más alejados del país. Somos libres, nadie más nos puede discriminar u ordenarnos hacer algo. A donde vayas; las autoridades, los funcionarios, te tratan bien.”

El gobierno de La Paz hace todo lo posible para mantener a los pequeños agricultores en el campo. Cada semana se dan a conocer nuevos programas de inversión para las comunas campestres. Aun así: Siempre hay críticos. Según Grebe, el modelo económico de comunidades de pequeños agricultores ha sido comprobado historicamente como ineficiente en la lucha contra la pobreza. “Podría haber cooperación y asociaciones entre los campesinos, pero lo que se necesita es tecnología y modelos de organización modernos. Creo que el problema principal en Bolivia es este gobierno anti-modernidad que, con su ideología, pretende conservar la cultura indígena antigua. Este programa es también una crítica al occidente, pero una que en la práctica no es aplicable. No se puede vencer al occidente sólo con darle la espalda.”

Horst Grebe recomienda que el estado renuncie a su figura paternalista en relación a sus pequeños agricultores para que estos se puedan liberar de su pobreza estructural. Los críticos del gobierno de Morales piden que se regale menos dinero y que se creen más puestos de trabajo fuera del sector del cultivo de la patata; por ejemplo en las industrias privadas de producción de alimentos o textiles. Más bienestar económico a través de crecimiento en el sector privado. Está no es la linea ideológica de Evo Morales, explica Hugo Moldiz en La Paz.

“El estado debe permanecer como mayor producente, la fuerza motora de la econonomía boliviana. Ahí, donde se tienen que hacer las inversiones, pueden también hacerse inversiones privadas, incluso la inversión extranjera es bienvenida. Bolivia necesita por ejemplo más inversión en el área de la explotación petrolera. Si hay empresas que quieran invertir, son bienvenidas; sin embargo deben respetar las regulaciones y leyes bolivianas.”

Bolivia busca con determinación el camino para salir de la pobreza y ha mostrado resultados. El gobierno rechaza los conceptos de desarollo de los llamados países del primer mundo. Incluso si los pequeños agricultores son poco productivos, estos son parte de la tradición andina, la cual hay que proteger. El estado en manos de Evo Morales seguira teniendo a los programas sociales, los cuales son financiados con el dinero del gas, como estandarte en su lucha contra la pobreza. Sólo el precio del gas en el mercado decidirá cuanto tiempo más va a funcionar ese sistema.

Publiziert Juli 2015
Erstveröffentlichung (Originalartikel): 14.06.2014 (Deutschlandfunk)