de | en | es | fr

Calles llenas de misterio



 

Berlin, Germany  El norte del barrio Neukölln, en Berlín, también es conocido como “Kreuzkölln”. Aquí hay desde machistas fumando cachimba hasta familias turcas con niños, estudiantes hippies, alemanes alcoholizados permanentemente, galeristas invisibles; y luego estoy yo.

Muchas familias turcas se quedan en Neukölln porque sus familias estuvieron viviendo aquí hace mucho tiempo – y la vida es bastante barata. flickr/cc/Andreas Lehner

Vivo entre dos calles. Una tranquila y gris, la otra llena de vida y con mucho movimiento. Dependiendo de mi estado de ánimo, empiezo el día por una o por otra. Mi apartamento se encuentra en una travesía entre Fuldastraße y Weichselstraße. Según me contó un taxista una vez, “todas las calles del barrio llevan el nombre de las fuentes de agua del Danubio”. Pero no es cierto. El Weichsel está en Polonia y el Fulda es una de las fuentes principales de agua del río Weser.

A mi barrio se le puede llamar simplemente Nord-Neukölln, pero muchos creen que “Reuter-Kiez” suena mejor. Como si el uso de la palabra “Kiez” le diera un aire de pertenencia. Una pertenencia que no necesito. Me basta con saber que a mi alrededor hay vida mientras disfruto de la tranquilidad de mi travesía.

Reino de turcos y árabes

Mis dos calles se encuentran a la mitad de la Sonnenallee y la Karl-Marx-Straße. La primera es el reino de los árabes, la segunda el de los turcos. Es asombroso como una distancia tan corta puede separar tan claramente los dos mundos. Pero en mis calles estos dos mundos se entremezclan.

Con la llegada del verano también ha regresado el espíritu machista a las calles. Hay grupos de hombres que miran a las jóvenes pasar sentados delante de cafés o establecimientos donde se fuma en cachimba, a veces llamados curiosamente “asociaciones culturales”. Además de los machistas, hay tres tipos de personas con las que me encuentro cada día: familias tradicionales turcas, a menudo ocupadas con sus hijos pequeños; alemanes pobres, viejos y que huelen a alcohol la mayor parte del tiempo; y estudiantes jóvenes hippies con pantalones o muy estrechos o muy amplios de colores raros.

Vivir en Neukölln no es cool, sino barato

Para muchas familias turcas, Berlín no es una opción. Están en Neukölln porque sus familias viven aquí desde hace generaciones y la vida aquí es barata. Pero para la gente joven es diferente. Hablan de “Kreuzkölln” con una pasión que denota el valor que los jóvenes otorgan a las tendencias. Quieren empaparse tanto como puedan del espíritu de Kreuzberg.

En realidad, hay cuatro tipos de personas. El último soy yo. Solo yo. Una turca sin raíces alemanas. Solo llevo año y medio en Berlín y por eso siempre tengo miedo de que me señalen como una “Abitur-Türkin”. Así se les llama a los turcos que vienen a Alemania por motivos profesionales e intentan establecer el mínimo contacto con los turcos nacidos aquí. Los mismos que muestran compasión cuando les digo que vivo en Neukölln. Para ellos, vivir en Neukölln es un símbolo de pertenencia a la clase baja.

Supermercados llenos de zombis

Sin embargo, los turcos de mi barrio tampoco me ven como una de ellos. Cada vez que tengo que comprar en una tienda turca me estreso. Siempre me contestan en alemán y luego me cuesta seguir hablando en turco y romper con la rutina establecida. Por eso voy a los supermercados llenos de zombis en la Karl-Marx-Straße.

La gente a menudo me pregunta qué idioma hablo. Y cada vez me sorprendo. Los alemanes solo reconocen el turco que oyen en Kreuzberg o en Neukölln. Ese acento fuerte del Kiez. A veces desearía poder hablar con ese acento y sentir que formo parte de esa identidad local. Pero no funciona así. Aquí soy la extranjera muda entre los alemanes y los turcos.

DASLABOR cierra seis días a la semana

En mi calle, casi todos los negocios los llevan turcos, excepto un par de bares y una galería. En los bares de la esquina se junta la comunidad local alemana para emborracharse, la misma que desaparece de las calles fuera del horario comercial. Hay un bar que despierta especialmente mi curiosidad: solo pueden entrar personas mayores. Pero, para mí, el secreto mejor guardado está en la galería “DASLABOR”, que se encuentra justo delante de mi travesía. Allí, en una habitación muy pequeña se expone arte experimental. Como toda la escena artística en Neukölln, “DASLABOR” se ve austera. La carnicería grande de enfrente con su abundante oferta de carne es mucho más ostentosa, pero no tan misteriosa como “DASLABOR”, que permanece cerrada seis días a la semana. La galería solo abre sus puertas una vez a la semana, y en fin de semana, para fiestas de inauguración. No sé quién es la gente que se lo pasa tan bien ahí, ni si esas fiestas tienen relación alguna con el arte. Pero cada vez que veo una fiesta, paso por delante despacio con la esperanza de que alguien me invite a entrar algún día.

Por otra parte, reconozco que la galería, enigmática, me gusta más. Así, en Neukölln, para mí todo va a seguir manteniendo su misterio, sin importar cuánto tiempo pase.


Published July 2015
first publication (original article): 09.04.2011 (neukoellner.net)




   WRITE YOUR PERSPECTIVE     TRANSLATE THIS ARTICLE 



other perspectives on this topic