Barrios dormitorio

Un recorrido fotográfico por el Bucarest de la época comunista



 
Al principio, cuando se construyó el barrio, el tráfico no era un problema puesto que el número de coches circulando por las calles era ínfimo. Y por lo tanto, nunca se tuvo en cuenta la necesidad de construir aparcamientos o de dejar abierta la posibilidad para hacerlo en el futuro. Todo se construía para aprovechar el espacio al máximo.

Tras la caída del comunismo llegaron los años locos del capitalismo salvaje. El número de automóviles circulando por las calles se disparó y ahora el tema del aparcamiento es un gran problema en estos barrios. Básicamente, la gente aparca donde puede, da igual si es encima de la acera o en zonas verdes.

Por si eso fuera poco, muchas de las aceras y calles de estos barrios no se han reparado ni una sola vez en los últimos veinte o treinta años.

Normalmente, estos bloques son de entre ocho y diez pisos, incluso a veces catorce. En la parte de atrás hay otros bloques más pequeños de cuatro pisos. La mayoría de ellos, como las calles, no se han reformado ni renovado en los últimos treinta años.

Sin embargo, a algunos sí se les ha reformado la fachada o han sido aislados térmicamente con fondos públicos. La selección de los edificios a los que van dirigidos estos fondos no suele ser transparente y se han descubierto casos en los que los administradores de los edificios han sobornado a funcionarios para que sus edificios se encuentren entre los primeros en la lista de edificios a reformar.

Una legislación ineficaz y el incumplimiento de las leyes existentes han dado pie a que mucha gente reforme sus apartamentos o fachadas. Muchos han optado por otro tipo de ventanas, otros colores o incluso han cambiado partes de la estructura del edificio. Además, en los edificios donde el propietario del apartamento es quien instala el aire acondicionado, la parte exterior del aire acondicionado se instala de cualquier manera. Las fachadas que no han sido reformadas en los últimos años son un caos.

Cuando llega la primavera todo tiene un tono verde crudo, las flores florecen y los árboles esconden el hormigón gris bajo sus ramas. Este cambio le da un toque más agradable al barrio.

Entre los edificios, en algunos espacios reducidos incluso hay pequeños parques para los niños.

Hasta hace un año, el barrio entero estaba lleno de perros callejeros, un problema común en Bucarest. Hoy, gracias a una ley en contra de los perros callejeros aprobada por el Gobierno, el número de perros callejeros ha disminuido considerablemente y, en consecuencia, ha aumentado el número de gatos callejeros. Así que ahora los gatos deambulan libremente por las calles y hasta se atreven a subirse a los techos de los coches para echarse una siesta.

Aunque los edificios están muy cerca los unos de los otros, (*cuando no hay coches aparcados) hay pequeños espacios con árboles, arbustos y flores.

Junto a los altos bloques de apartamentos cercanos a la avenida “Iuliu Maniu” (una avenida de casi 7 kilómetros desde la rotonda central hasta la autopista en el extremo oeste de Bucarest), se encuentra la iglesia de San Nicolás, un pequeño santuario donde la gente del barrio va a rezar. Justo al lado hay un supermercado.

La avenida “Iuliu Maniu” es básicamente la entrada al centro de la ciudad para los que viven en el barrio “Militari”. Por eso no sorprende que casi cada mañana quede colapsada por el tráfico.

Aquí una imagen de la avenida en fin de semana, cuando está casi vacía... En el fondo se ve el gran bloque de apartamentos del barrio “Militari”.

Justo en mi esquina del barrio está el campus de la Universidad Politécnica. En estos momentos lo están ampliando y se están construyendo dos edificios nuevos para los laboratorios.

Pero lejos de la zona de construcción, el campus es un oasis verde junto a un mar de hormigón.

Para los que viven aquí, es como tener su propio parque cerca de casa.

En los años 60 y 70, en la Rumanía comunista se construían barrios dormitorio en casi todas las ciudades. Bloques y más bloques de apartamentos amontonados para la clase trabajadora. No se perdía demasiado tiempo con el diseño ni la construcción de estos edificios. Al fin y al cabo, era suficiente con que los obreros pudieran habitar en ellos. Esto supuso una rápida expansión de los bloques de apartamentos desde el centro de la ciudad hacia las afueras. Hoy, estos barrios masivos, con más de 100 000 habitantes, constituyen la mayor parte del área habitada de Bucarest. Yo vivo en uno de ellos.

Mi barrio se llama “Militari” (en español, “Soldados”), está situado en el oeste de Bucarest y es uno de los más grandes de la ciudad. Vivo justo donde termina el centro, cerca de la rotonda principal de Bucarest y del Campus de la Universidad Politécnica, y por eso me gusta pensar que mi esquina es como la línea divisoria entre este gran barrio comunista llamado “Militari” y la parte más céntrica de Bucarest. Si un día te teletransportaran a mi pequeña esquina del barrio y sólo te dejaran un móvil, esto es lo que podrías fotografiar…

Publiziert Juli 2015